Huaylla Belén – Colcamar

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La comunidad de Colcamar espera recibir a todas las personas que quieran dar un paseo por un bosque en perfecto estado y aprender un poco más de nuestra historia y medio ambiente.

“De repente de acá a treinta o cuarenta años no vamos a estar. Solo que hay que ir trabajando en los pajonales que tenemos y conservarlos pensando en un futura generación. Para que los hijos de nuestros hijos lo puedan encontrar y disfrutar”, nos dice Sixto con esperanza de lograr algún día algo que no podrá ver.

La ficha técnica

Personas de Contacto:

Sixto Revatta Vásquez
Glend Seitz

Teléfonos:

995190711 (Glend Seitz)

Correo:

glendpe@yahoo.com / mleo@apeco.org.pe

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Ubicación:

Amazonas

Extensión:

6,338.42 ha.

Norma:

R.M. Nº 166-2011-MINAM

Vigencia:

30 años

Objetos de
Conservación:

  • Conservar los bosques montanos tropicales existentes en el ámbito geográfico del valle y cabeceras de Huaylla Belén, las cabeceras de los ríos Congón y Rumuyacu, que albergan significativa e importante diversidad biológica.
  • Conservar las cuencas y cabeceras asegurando la estabilidad de los suelos y mantenimiento de la cantidad y calidad de agua para la agricultura y las poblaciones de Colcamar e Inguilpata.
  • Conservar y proteger la flora y fauna silvestre amenazada, rara o endémica. El oso de anteojos, el armadillo peludo, el colibrí de cola de espátula, el tucán montano, el loro, el árbol de la quina, la palmera de cera y el romerillo.
  • Contribuir significativamente al desarrollo sostenible y al beneficio de la comunidad campesina para asegurar su desarrollo en armonía con sus valores sociales y culturales.

Apenas llegas a Colcamar, los pobladores te reciben con una sonrisa. Los niños juegan y las madres tejen. Es una comunidad en el valle del Utcubamba en donde parece no suceder mucho. Sin embargo, es un nido de sorpresas. Tan solo amanecer en esta parte del departamento de Amazonas, te cambia la vida. El sol va descubriendo lo que tienes en frente, la niebla que parece correr frente a ti te refresca el rostro y el verde de sus montes te atrapa en un lugar que está a noventa minutos de Chachapoyas y en donde hay mucho para hacer y aprender.

Subes por un camino lleno de curvas y cada una de ellas va mostrándote los atractivos naturales de la zona. En Colcamar es imposible sentirse mal o aburrido. Sixto Revatta llegó para conocer y hoy es el presidente comunal. Su instinto de conservación y el simple hecho de vivir en tranquilidad, lo hacen disfrutar de estas tierras a las que nunca pensó llegar. Todos son muy hospitalarios. A Sixto le gusta recibir a gente en su casa. Elabora artesanías, siembra papa y hace también de guía turístico. Su esposa hace telares y ponchos. Está llena de paz. Sus dos hijos ya están aprendiendo sobre conservación. La hija tiene un pequeño jardín en el que cuida sus flores.

Todos los días es una experiencia nueva. Tienes mucho para hacer. Salir a caminar en cualquier dirección y encontrarse con restos arqueológicos cubiertos por la vegetación o cascadas de agua en los que un chapuzón te recarga de energía. Hay bosques, orquídeas, pajonales, ruinas y miradores naturales, todo lo necesario para desconectarse. Cuando uno va caminando por la zona, va entendiendo a Sixto y a su familia. No te provoca irte de ahí. Convivir en armonía con osos de anteojos, pumas, armadillos y monos es algo tan natural que se hace especial.

Cuando ellos van al campo, siguen utilizando técnicas ancestrales para cosechar sus productos. Se guían por las fases de la luna. Hacen crecer maíz, trigo, alverjas y papa, dependiendo del ciclo lunar. Están orgullosos de su producción y de lo que hacen día a día. Sin embargo, toda la comunidad de Colcamar quiere seguir creciendo. Además de sus trabajos de reforestación y cuidado de los bosques, están realizando proyectos de turismo comunitario. Los recibirán en sus casas, los enamorarán con su estilo de vida y los llevarán por recorridos que lo harán sentir Indiana Jones.

Puedes ir caminando al valle y ver el laberinto de agua de Huaylla Belén, luego ir a las ruinas de Lanche y Sholón, en donde todas las piedras están escondidas entre musgo y árboles. Después bajar a Huiquilla para terminar subiendo a Kuelap, uno de los más importantes centros arqueológicos del norte del país y para mucha gente solo comparable con Machu Picchu. Una caminata que le cambia la vida a cualquiera. Y si está muy cansado en la travesía, busque una caída de agua y dese un duchazo al natural.

Las palabras quedan cortas en Colcamar. Los invitamos a conocer buenas personas, vivir una experiencia única en medio del bosque y relajarse en un lugar para muchos sagrado.

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  • Visítanos

    Para llegar al ACP es preferible llegar primero a Chachapoyas. Lo más recomendable en esta primera etapa es partir desde Chiclayo o Tarapoto, que cuentan con aeropuertos a los que se llegan en aproximadamente una hora de vuelo desde Lima.

    Chiclayo. Continúe por una carretera afirmada hacia Chachapoyas. Los buses del terminal terrestre suelen partir a las 7 p.m. para llegar al día siguiente alrededor de las 5 a.m.

    Tarapoto. Primero tiene que dirigirse a Moyobamba. Existen autos particulares o transporte público. El tiempo de viaje es de 2 horas. Luego, se continúa en auto hacia la localidad de Nueva Cajamarca que está a 20 minutos. Desde este punto se parte hacia Pedro Ruíz (3 horas) para finalmente seguir el viaje hasta Chachapoyas (1 hora).

    La segunda parte del viaje, desde Chachapoyas hasta Colcamar, le demorará alrededor de una hora y media. Puedes salir en colectivo, taxi o en tu propio auto. El costo de los colectivos o buses es entre 8 y 12 soles. Un taxi le cobrará entre 60 y 100 soles. Las empresas que van a Colcamar están a una cuadra del mercado principal de Chachapoyas. Salen todos los días en la mañana y en la tarde, siempre por la carretera que va a Leymebamba. Estos lo dejarán en la misma comunidad.La mejor época para visitar Colcamar es entre los meses de mayo y noviembre ya que las lluvias se acentúan entre los meses de diciembre a abril.

  • Ayúdanos a Conservar

    La mejor forma de ayudar a la comunidad es ir a visitarlos. No tienen servicios turísticos muy desarrollados, pero lo suficiente para pasar lindos días rodeados de buenas intenciones y naturaleza.

    Duerma en las casas de los miembros de la comunidad, coma alimentos de la zona y disfrute cada momento en esta Área de Conservación Privada que lo espera para enseñarle un poco más de la vida. Le recomendamos comprar los lindos tejidos que hacen las pobladoras de Colcamar.