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Red por la Convivencia Vial: el movimiento ciclista más grande del país busca cambiar una realidad hostil para quiénes se mueven en bici

Nacida de la tragedia, la mayor coalición ciclista del Perú une a 45 colectivos -desde brigadas escolares hasta ciclistas LGBTQ+- para luchar contra calles hostiles y exigir justicia vial mediante rodadas comunitarias, datos concretos y presión política.

En el colegio Nuestra Señora del Carmen, en San Miguel, un grupo de 20 estudiantes de secundaria salen pedaleando con entusiasmo todas las semanas como parte de Bicicausas, un colectivo que busca promover la bicicleta entre escolares como herramienta de formación ciudadana, convivencia democrática y bienestar comunitario.

“Disfruto la bicicleta por el hecho de sentir el aire que pasa por mi cara y la tomo como una forma de evitar mis problemas o escapar de una realidad en la que no me gusta estar mucho tiempo. Así que la bicicleta es algo muy especial para mí porque me ayuda a mantenerme más tranquilo y sereno con todo lo que pasa a mi alrededor”, comparte Santiago, estudiante de cuarto de secundaria.

“Con la bicicleta buscamos lograr un espacio donde seamos libres, nos podamos expresar y, sobre todo, podamos huir de esos pensamientos intrusivos que tal vez tengamos en la cabeza”, comenta su compañera de curso Blanca.

Bicicausas es parte de la Red por la Convivencia Vial, que nació en 2023 tras la muerte de la ciclista Cecilia Melgar, quien fue embestida por un camión. Colectivos y activistas se unieron con el fin de evitar más fallecimientos en las vidas.

Hoy, la Red agrupa a alrededor de 45 colectivos a nivel nacional, incluyendo clubes de ciclismo, activistas y grupos sociales. Su misión es velar por la seguridad vial de ciclistas, peatones y promover medios sostenibles de movilidad urbana.

“Actualmente sigue siendo muy inseguro andar en bici en las ciudades por la violencia que existe desde los autos. El hecho de que las ciclovías no estén conectadas nos vuelve más vulnerables al peligro. Urge conectarlas para que no sean islas, sino nodos interconectados que nos permitan llegar con vida a casa”, afirma Jeffrey Leandro, fundador de la Red.

La estrategia de la Red para lograr sus objetivos abarca generar evidencia para la toma de decisiones (como paneles con ubicación de ciclovías y puntos críticos de accidentes), la comunicación y presión ciudadana y la incidencia política a través de alianzas con las autoridades municipales, regionales y nacionales.

Algunas actividades como parte de esta estrategia son las bicicleteadas masivas, que suelen darse tras la muerte de un ciclista.

Una de las más grandes, cuenta Jeffrey, se dio en 2022, cuando más de 1000 ciclistas pedalearon juntos hacia el Ministerio de Justicia y cerraron las vías en señal de protesta.

También llevan activaciones en ciclovías abandonadas, organizan foros de movilidad urbana sostenible y coordinan información y acciones en conjunto ante accidentes viales.

Además, han impulsado iniciativas propias como el Pasaporte Ciclista, que incluye descuentos en tiendas aliadas, y la financiación del Reconocimiento Cecilia Melgar Bravo como parte de los Premios Ciudad de Lima Cómo Vamos.

“Considero que uno de nuestros grandes logros ha sido posicionar la agenda de movilidad sostenible a nivel nacional. Somos reconocidos por el Ministerio de Transporte y las autoridades como organizaciones que velan por la seguridad vial de los ciclistas”, resalta Jeffrey, cuya relación con la bicicleta es profundamente personal.

“Para mí la bicicleta significa amor a la ciudad y a quienes la usan. También nos brinda bienestar psicológico y físico y no genera contaminantes, así que es un gran medio para moverse en la ciudad de manera sostenible”, comparte.

“Además, simboliza la esperanza de que nuestras ciudades sean saludables y  sostenibles.”

Su mensaje a las autoridades es “usemos la bicicleta”.

“A aquellas autoridades que siempre se han movido en transporte privado o público, les invocaría a que la usen, a que experimenten esa sensación y los riesgos que conlleva, y en base a eso puedan generar acciones que permitan proteger la vida de todos los usuarios vulnerables”, exhorta.

A continuación, conoce algunas de las iniciativas que conforman la Red por la Convivencia Vial.

BiciOrgullo

En 2020, durante la pandemia, un grupo de ciclistas LGTBQ+ decidieron convocar a otras personas de la comunidad a través de las redes sociales para salir en bici todos los domingos.

Lo que empezó como una actividad recreativa pronto se convirtió en algo más comunitario y político, y así nació BiciOrgullo, un colectivo que promueve los derechos LGTBQ+ y de los ciclistas en la ciudad.

6 años después, BiciOrgullo organiza bicicleteadas una vez al mes con el objetivo de ocupar el espacio público, reclamándolo y haciéndose visibles como ciclistas y personas diversas.

Su actividad más grande es “BiciOrgullo sobre ruedas” durante el mes del orgullo: en su última edición convocaron a más de 250 personas, su movilización más numerosa hasta la fecha.

“Cuando comenzamos éramos solo un grupo deportivo más, pero queríamos dar seguridad a las personas LGTBQ+. Nuestro objetivo ha sido crear comunidad y un espacio seguro. Bajan muchísimas personas de la comunidad que no han salido del clóset ni son visibles, pero al venir a BiciOrgullo se sienten seguras porque fomentamos un colectivo. Y la colectividad brinda fortaleza”, explica Serví Contreras, presidente y fundador del colectivo.

Para Serví, andar en bici transforma la experiencia de la ciudad. En casi 6 años han recorrido más de 35 distritos de Lima para hacerse notar, pese a la hostilidad que existe frente a la comunidad ciclista y LGTBQ+.

Como parte de la Red, BiciOrgullo ha podido conectar con otros grupos ciclistas y hablar de diversidad en esos espacios. Serví valora que la Red promueve el respeto hacia todos, lo que les da la seguridad y confianza para participar.

“Eso nos ha ayudado mucho para hablar sobre diversidad dentro de los colectivos ciclistas, que mayormente suelen ser grupos de hombres y a veces hay algunas actitudes homofóbicas que pueden estar muy presentes en la mayoría de espacios deportivos”, señala.

“Creo que ese también es nuestro objetivo: no solamente fomentar una ciudad más inclusiva para todos, sino también dentro de los mismos colectivos ciclistas”.

Bicionario

Bicionario Perú nació hace dos años como una revista digital dedicada al ciclismo peruano. Su creador, el diseñador gráfico Antonino Azaña, buscaba llenar un vacío en la comunicación visual del entorno ciclista.

La revista incluía entrevistas, informes de eventos, información sobre tiendas aliadas y un espacio de noticias de la Red.

Tras cuatro números, el proyecto se convirtió en una plataforma web con contenidos variados (eventos, consejos, nutrición) y finalmente evolucionó hasta la organización de actividades presenciales.

Su objetivo es incentivar el uso de la bicicleta como medio de transporte y estilo de vida, a través de la cultura, la historia y experiencias memorables.

Para eso, Bicionario trabaja en tres frentes: el urbano, a través de apoyo social y salidas históricas como “Pedaleando en el Tiempo” (en alianza con el Instituto de Estudios Históricos de Lima), el cicloviajero, con salidas en minivan o bus hacia destinos como Oxapampa para hacer cicloturismo fuera de Lima, y el de rutas largas y tours competitivos.

“Con estrategias como estas podemos hacer que la gente se interese por usar la bici ya no necesariamente por el trabajo, sino también como manera de relax, de hobbie y que comiencen a amar la bici así como nosotros lo hacemos”, afirma Antonino, quien resalta que la acogida ha sido muy positiva, con salidas urbanas de hasta 60 personas.

Vamos en Bici

Vamos en Bici nació de la necesidad de concentrar información útil para ciclistas.

Su cofundador, el comunicador Lucas de la Cruz,la define como una plataforma libre, informativa y formativa con la misión de articular ciclistas, brindar información técnica y colocar a la movilidad sostenible, la reforma del transporte y la seguridad vial en la agenda pública.

“Buscamos ser un punto de referencia: orientamos sobre a qué autoridades deben dirigirse los pedidos, qué normativas debemos conocer quienes manejamos bicicleta, qué diseños técnicos debemos exigir y qué estándares deberían cumplir las ciclovías que se implementan”, explica Lucas, quien impulsó la iniciativa junto a Jazmín Quispe, ingeniera de tránsito.

Su web incluye Bicimemoria, un mapa que muestra la ubicación de los accidentes fatales que involucran ciclistas en el país.

“No es que estemos en contra del auto privado. Hay quienes lo necesitan, por ejemplo, para movilizar a personas con movilidad reducida, niños o ancianos. El tema es que la gran inversión pública no debería concentrarse en estos usos, sino, por el contrario y urgentemente en el nuevo transporte público masivo, en el que lamentablemente estamos muy relegados”, explica Lucas.

Bicicausas

La brigada ciclista escolar de Bicicausas va más allá de pedalear: busca crear un espacio donde niños y adolescentes puedan organizarse, hacer oír su voz y ejercer su derecho a usar la ciudad de forma segura y democrática.

“La idea de la brigada es que los niños y adolescentes tienen el derecho de sentirse no solo como sujetos de cuidado, sino también como sujetos actores, capaces de cambiar la realidad”, afirma Rafael Peralta, docente del colegio Nuestra Señora del Carmen y responsable de la iniciativa.

Dentro del colegio, la brigada se reúne, planifican salidas y hasta han aprendido algo de carpintería para construir sus propios biciparqueaderos. Fuera de él, realizan salidas masivas en fechas como el Día Mundial de la Bicicleta o Fiestas Patrias, donde invitan a otros colegios a participar.

Además, los viernes y sábados realizan visitas comunitarias para practicar ciclismo seguro, y están impulsando la creación de un ‘Bicibús’, una ruta escolar segura en bicicleta diseñada con la participación de los propios jóvenes.

“Me gusta que podamos compartir (con los adultos) con el mismo estatus, porque se nos suele poner la etiqueta de que los adultos tienen mayor opinión que los chicos menores, lo cual es claramente arcaico”, comenta sobre la brigada Flor, estudiante de cuarto de secundaria.

Actibicimo

Actibicimo nació en 2010, cuando un grupo de amigos ciclistas decidieron organizar salidas los primeros jueves de cada mes para hacer sentir su presencia frente a las autoridades.

Su objetivo es velar por una ciudad para todos centrada en el transporte y el espacio público, priorizando a los peatones y ciclistas para contrarrestar el espacio excesivo que se le da al automóvil particular.

La principal actividad que organizan en ese sentido son las bicicleteadas tipo “masa crítica”, es decir, rodadas mensuales a velocidad amigable que ocupan toda la pista.

Esta actividad tiene la meta de visibilizar a los ciclistas frente a los automovilistas y animar a nuevos ciclistas principiantes a usar la bicicleta como medio de transporte, mostrándoles las ciclovías que existen.

“Para mí, el mayor logro del colectivo ha sido posicionar al ciclismo urbano como una opción viable en las zonas de Lima donde tenemos presencia, tanto entre los ciudadanos que se han ido animando a usar la bici como con las municipalidades, que nos perciben positivamente como ciudadanos con derecho a transportarnos en bicicleta dentro de la ciudad”, comparte Nicolás, miembro de Actibicimo.

Nicolás invita a las personas a invertir en una buena bicicleta, pues resalta el ahorro económico, de tiempo y de estrés que supone.

Ciclolibres

Ciclolibres, uno de los colectivos fundadores de la Red, nació en 2017 como un espacio faminista de ciclistas urbanas en Lima, ante la necesidad de visibilizar las violencias que afectan a las mujeres en este espacio, como acoso, cosificación y hostigamiento.

“La Red es un espacio muy voluntario y mucho más abierto que otras articulaciones ciclistas. Eso es muy valioso y es lo que atrae inicialmente. Creo que se ha hecho un trabajo bastante diverso y articulado entre organizaciones”, destaca Isabel Claros, fundadora del colectivo.

Isabel destaca que Ciclolibres aportó la mirada de género a la Red (algo resistido en algunos espacios ciclistas), capacidad de investigación y rigor técnico para hacer incidencia con las instituciones.

Como parte de la Red, el colectivo impulsó la “Carta ciclista”, que reunió más de 15 mil firmas para denunciar la desaparición de ciclovías, llevó más de 500 observaciones técnicas al Plan de Movilidad Urbana de la ATU y lideró en 2025 un ciclo-mapeo colaborativo con Mapillary, que documentó el mal estado de las ciclovías limeñas.

Esta última iniciativa se destacó a nivel regional por su masiva participación femenina, y dejó los datos abiertos en OpenStreetMap.

Aunque ya no son parte formal de la Red por la necesidad de atender las vidas personales, siguen siendo aliadas.