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Centro de Investigación Wayqecha

Centro de Investigación Wayqecha

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Panchito es una de las personas más queridas en Wayqecha. Llegó como cocinero y ahora también hace de guía y de fotógrafo. Destaca en todo lo que hace y se propone.

“De tanto mirarla, apreciarla, empecé a comprenderla, y me enamoré perdidamente”, nos dice Francisco Llacma, un amante de la naturaleza que hace de todo por no alejarse de ella. Panchito trabaja en la Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA). Desde hace siete años es el cocinero de la Estación Biológica Wayquecha y desde hace unos menos se convirtió en un símbolo del lugar.

La ficha técnica

Personas de Contacto:

ACCA

Teléfonos:

(084) 222329 / 984108131

Correo:

www.acca.org.pe / reservas@conservacionamazonica.org

Clic aquí para enviar correo

Ubicación:

Cusco

Extensión:

562.87 ha

Objetos de
Conservación:

  • Conservar el bosque montano muy húmedo o también llamado bosques nubosos.
  • Promover la investigación de las especies del bosque.

¿Qué es Wayqecha?
Wayqecha es lugar destinado a investigar y a conservar la biodiversidad del bosque nuboso lluvioso, así como también a promover la investigación en la zona. Está ubicado en el valle del Kosñipata, un pozo que se mantiene repleto de neblina durante casi todo el año y que es considerado uno de los lugares con mayor biodiversidad en el planeta. Tiene tres cabañas dobles con capacidad para ocho investigadores cada una, todos con ducha y agua caliente. Un amplio comedor de usos múltiples, en donde hay Internet durante tres horas al día y una cocina, en donde se luce Panchito con sus platos a base de quinua y granos. Actualmente Wayqecha cuenta con moderno sistema de canopy que permite recorrer las partes altas de los árboles para investigarlas. Wayqecha es un lujo en medio de las montañas.

Entró perdido
El primer día que Panchito llegó para trabajar en Wayqecha, se quedó dormido. Cuando terminó el viaje en la combi, no sabía en dónde estaba. Solo veía árboles, una trocha, flores raras (después sabría que son orquídeas) y pajaritos de colores por todos lados. Panchito estudiaba enfermería y trabajaba en un restaurante en Cusco cuando su jefe le propuso trabajo en la selva. Nunca preguntó a dónde iría ni a quién le cocinaría, y dejó todo. Recién empezaban a construir Wayqecha y a él todo le parecía sospechoso. En el primer mes viviendo en el campamento, llego a pensar que le estaba cocinando a narcotraficantes. Nadie más se podría interesar en ocupar unos terrenos en donde no hay nadie y solo hay árboles. La palabra conservación ni la tenía en la cabeza. Las tardes libres en el monte no le dejaron más opción que ir mirando lo que le rodeaba. Se empezó a enamorar de las hojas, de las flores, aprendió que a esas de formas raras, les dicen orquídeas, que hay más de veinticinco mil y que solo el Perú tiene el 10% de ellas. Se fue conectando con el monte, fue encontrando paz.

A ver no te muevas…
Panchito es amiguero y observador. Le gusta conversar con todos los que llegan a Wayqecha. De tanto biólogos, investigadores, fotógrafos, fue aprendiendo más sobre la naturaleza. Recordaba que su padre tomaba fotos y decidió seguir su mismo pasatiempo. No sabe inglés pero en el mundo de los pajareros e investigadores, bastan solo fotos y unas señas universales para comunicarse sin problemas. En esos siete años trabajando en Wayqecha ha juntado varios miles de fotografías y recuerdos. Hace unos años, Panchito había salido a dar caminar con su cámara buscando orquídeas y aves. Levantó la mirada y tenía a un puma mirándolo fijamente a cuatro metros de él. En un movimiento rápido, se perdió entre los árboles. Panchito fue detrás como si jugara a las chapadas con un niño de tres años. Lo vio parado sobre una piedra. Lo perdió de vista. Siguió acercándose. Sin darse cuenta, tuvo al puma detrás suyo. Panchito giró y se quedaron mirando otra vez. En lugar de correr, puso su cámara en el rostro y disparó todo lo que pudo. El puma saltó encima de él y esta vez se perdió sin dejarse seguir.

 

Todo terreno
Como nunca hay imposibles para Panchito, juntó todo su dinero y ahorró para comprarse una cámara profesional. Conoció a un grupo de fotógrafos del sur del país y creó un pequeño grupo de fotógrafos cusqueños de naturaleza. Por lo menos una vez al mes, tratan de juntarse para seguir tomando fotos juntos y apoyarse. El nivel de foto de Panchito ha mejorado. Todas las tardes sale unos minutos a perderse entre los árboles y regresa con decenas de imágenes. Se sabe algunos silbidos y atrae aves. Se compró un lente más grande y eso le ayuda a la hora de fotografiar naturaleza. La calidad de sus fotos son como para hacer una exposición. En Cusco ya le han consultado sobre esa posibilidad. Mientras tanto, cuando llegan grupos de escolares y estudiantes universitarios, Panchito, que se aburre si solo se queda en la cocina, les hace un recorrido por los senderos de Wayqecha, les explica el trabajo que hacen y les muestra sus fotos.  Alguna vez llegaron periodistas de la BBC y le hicieron un reportaje, lo llamaron el cocinero fotógrafo.

Por estos días, Panchito quiere preparar una guía de orquídeas del valle del Kosñipata. Cuando no está cocinando está seleccionando las fotos y pensando sus próximos planes. Su idea es llegar a los demás con sus imágenes y motivar a que más sean los que se interesen por la naturaleza, así como él, que de casualidad lo hizo.

Importancia de Kosñipata
Este bosque nublado que le decimos rico, en realidad tiene una tierra bastante pobre, frágil. Basta con talar una pequeña área de esta esponja verde, para que toda la humedad que capturó, erosione el suelo, se derrumbe todo, paralice la circulación vial y enturbien las agua que beben las localidades de Kosñipata, Con ello, la vida de miles de especies y, finalmente, el mismo ser humano, se pone en peligro.

  • Visítanos

    Está ubicado a 140 kilómetros de la ciudad de Cusco. Son aproximadamente 5 horas de viaje que combina una carretera en buen estado y un camino afirmado. Lo ideal es ir en tu propio vehículo, sin embargo también tiene la opción del servicio de transporte público. Tome los que vayan al mirador de Tres Cruces y que descienda por todo el valle del Kosñipata.

  • Ayúdanos a Conservar

    El Centro de Investigación Wayqecha, comenzó a operar en septiembre de 2006 y es el único centro de investigación en el Perú situado en el “bosque nublado” o Amazonía Andina.

    Es uno de los más importantes del país, cuentan con todos los servicios, pero si tienes alguna idea de cómo ayudar, comunícate con ellos.